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Relato - LA VISITA



Un grito en la noche le despierta sobresaltado. "¿Qué ha sido eso?" piensa mientras aún sacude la niebla del sueño. Se incorpora y mira a su lado. La cama le parece enorme y fría sin ella a su lado, todavía no se acostumbra a tener que pasar las noches solo debido a los viajes de negocio de su mujer. Mira el reloj de la mesilla de noche, las cuatro de la madrugada. Un nuevo grito le recuerda su abrupto despertar, proviene de fuera de la casa. Decide levantarse y mirar por la ventana de la habitación, la calle se encuentra desierta, dormida, como es costumbre a esas horas. Los gritos han sido fuertes, contundentes, rasgados, y sin embargo, ninguno de sus vecinos parece haberlos oído pues no se intuye el más mínimo movimiento en el exterior. Empieza a pensar que han sido imaginaciones suyas cuando justo debajo de la ventana, iluminada lúgubremente por la luz de la luna, una sombra pasa fugaz por su rango de visión, dirección a su puerta de entrada.


Se queda petrificado, es capaz de escuchar el crujir del suelo de madera de su porche. Temeroso sale de la habitación, con intención de bajar y sorprender a quién sea que esté tras su puerta. Baja las escaleras, descalzo ya que las circunstancias le hacen olvidar sus zapatillas, ya en los últimos peldaños es capaz de divisar una sombra tras el cristal reforzado de su porticón de entrada, definitivamente hay alguien ahí, parado, de pie, alguien de comportamiento extraño pues no llama a la puerta pero parece querer derribar el cristal con la palma de sus manos. La imagen escalofriante le hace coger un paraguas que descansa al final de la escalera "¿Un paraguas? Menuda defensa".

Se acerca lentamente al pestillo que bloquea la única barrera entre él y su visitante, la figura...inmóvil.

Con el paraguas en alto agarra el pomo de la puerta con fuerza decidido a abrir de golpe y recuperar el efecto sorpresa. "Uno, dos y...". Siente el frío de la noche en su rostro, nada más. Allí no hay nadie. Da dos pasos adelante convencido de que esa persona debe seguir allí, no ha podido ir muy lejos. Nada. El frío suelo le recuerda sus pies descalzos, aún así vuelve a dar unos pasos más. La calle sigue desierta, iluminada por unas pocas farolas y por la blanca luz lunar. El silencio de la noche se ha roto debido a la alarma que ha hecho saltar al abrir la puerta, los nervios no le permitieron pensar en desconectarla primero.

Decide entrar de nuevo en la casa antes de que todos los vecinos se despierten lanzándole improperios. Cierra la puerta tras de sí, desconecta la alarma, deja el paraguas y se apoya en la pared recuperando el aliento. Un pensamiento. "¿Y si ha entrado?" Repasa mentalmente sus últimos movimientos intentando encontrar algún momento en el que a esa persona le hubiera sido fácil burlarle y entrar por la misma entrada que él había dejado libre. Cuando escucha un susurro que procede de la planta superior. No ha logrado entender bien, pero le parece escuchar su nombre. "Imposible" piensa.

Decide intentar una nueva estrategia puesto que parece ser que el efecto sorpresa no es lo suyo.

— ¿Quién anda ahí? No se que buscas, pero no tengo nada que pueda interesarte — vocifera mientras sube los peldaños de la escalera.
Silencio.
— ¡Vamos! Sé que estás ahí, sal y no te haré daño.
"¿Daño? ¿Con un paraguas?" piensa avergonzado.

A mitad de escalera le parece escuchar el crujir de la madera sobre su cabeza, sin duda ha entrado. Una vez arriba se asoma por el pasillo esperando encontrarse con aquel intruso, todo está oscuro cuando la luz de la última estancia correspondiente al baño se enciende y su puerta se entrecierra, le parece escuchar el grifo de la ducha, pero eso le parece imposible de nuevo, "¿Quién arriesgaría su vida para darse una ducha en una casa que no es suya?", su pensamiento le parece ridículo, llega a la conclusión de que el intruso de su casa quizá no sea alguien sino algo.

Llega a la puerta entreabierta por cuya rendija empieza a escapar el vapor del interior de la estancia provocado por el agua caliente que ya lleva unos minutos corriendo. Decide intentar vislumbrar algo echando un ojo a través del poco espacio abierto que la puerta le ofrece. Parece vacío, cuando de pronto una sombra cruza por delante de su visión, cerca, muy cerca, el sobresalto le hace tropezar y caer hacia atrás golpeándose la cabeza contra la pared, se duele del golpe mientras recupera el aliento. Conocedor de que el baño no dispone de ventana siente que el momento final ha llegado, siente que debe enfrentarse a lo que sea que hay en su baño. Recupera la verticalidad y aferrado a su inseparable paraguas se arma de valor para defender su propiedad, se abalanza sobre la puerta empujándola con el hombro con el paraguas en alto y profiriendo un grito con el que esperaba sorprender al intruso.

Logra evitar la caída tras resbalar con el agua que se ha posado en el suelo debido al vapor. Para su sorpresa se vuelve a encontrar solo en la estancia, mira hacia todos lados intentando encontrar la solución al enigma que le asalta. Cuando siente algo pasar por su lado, una ráfaga de viento frío en medio de tanto calor, un escalofrío le recorre la columna vertebral al escuchar, esta vez sin ningún género de dudas, su nombre en un susurro junto con un aroma que le resulta familiar. Da vueltas sobre sí, intentando vislumbrar la fuente de aquel murmullo, sin éxito. Se lanza al pasillo persiguiendo a aquello, no ve nada.

Entra al baño de nuevo y cierra el grifo de la ducha para evitar que el agua termine por desbordarse cuando observa que el espejo ahora empañado tiene escrito un mensaje.

2:15 
SIEMPRE CONTIGO

Se le eriza el vello de la nuca, no entiende nada, pero aquello deja claro que no está loco. El no cree en fantasmas, nunca lo ha hecho, pero aquello... logra hacer tambalear sus creencias.

Suena el teléfono en la habitación, otro sobresalto más, avanza hacia él mientras maldice a quién esté al otro lado de la línea por llamar a aquellas horas de la madrugada. Descuelga.

— ¿S...sí?
— Buenas noches, ¿es usted el señor Lauritz?
— Sí, ¿con quién hablo?
— Disculpe si le hemos despertado le llamamos de la policía del condado, verá... su mujer ha tenido un accidente de coche esta noche...
— ¿Qué? ¿P...pe...pero está bien? ¿Donde está?
— Lo siento señor Lauritz no lográbamos dar con usted, su mujer ha fallecido. El accidente ha sido entre las 2 y las 2:30 de la madrugada pero como le digo no hemos logrado dar con usted hasta ahora y...

Cuelga el teléfono. El impacto de esas palabras ha sido brutal. Doloroso. Inhumano. Se deja caer en la cama desolado, todo lo pasado esa noche deja de tener importancia. Aquello no lo iba a poder superar. Cuando de pronto el mensaje del espejo vuelve a su mente.

2:15 
SIEMPRE CONTIGO

— 2:15... —susurra para sus adentros— Siempre contigo...

Debe reorganizar sus pensamientos, sus sentimientos. ¿Realmente ha vivido lo que ha vivido esa noche? ¿Ha recibido la visita de su mujer? ¿Ha sido tan necio de rechazarla? 
No puede reaccionar, sus cuerpo está paralizado. Si realmente ha sido así, solamente desea que aquella intrusa le visite cada noche, volver a sentir su presencia, volver a oler aquel aroma... el perfume de su mujer.


FIN



Y bien chic@s... ¿Qué os parece la sorpresita de hoy? :p


13 comentarios
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13 comentarios :

  1. Una vez más Àlex, y sé q no será la última, me has vuelto a sorprender, ENHORABUENA!!!
    Sigue así y seguro q conseguirás lo q te propongas.
    Un beso.

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    Respuestas
    1. Gracias charly!! Que alegria verte por aquí ;)

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  2. ME ENCANTAAAA!!!!

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  3. Compi he estado leyendo tu relato y me recuerda, aunque tu eras muy joven, de una serie que daban hace muchos años sobre unos relatos cortos de Alfred Hitchcock.
    Sencillamente genial compi, en poco rato has hecho que leyendo, recorriera un escalofrío por mi cuerpo y deseara que no terminara.
    Muy bueno y esperamos otra entrega.

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    1. Jajaja uy! Me queda muy lejos!!!!
      Que te haya gustado especialmente a ti que eres un gran lector me enorgullece ;)
      Gracias compi!

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  4. sin palabras ,solo ....... me a encantado

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  5. muy chulo, lo estaba leyendo en plan "vas a morir tonto" jaja hasta lo del aroma reconocido q ya digo ostras, q es la mujer q murió fijo jaja

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    1. Jajaja te has adelantado al final!!! gracias amiga!

      Besos!

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    2. por cierto Hypatianos, soy Noelia no noemi jajaja :P pero os dejo acortar a Noe jaja

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  6. Buenísimo relato. Despierta muchos sentimientos en muy poco espacio. Sigue así para que podamos seguir leyéndote.

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    1. Gracias hermano! A ver si hay suerte y me leéis también en papel, y hasta aquí puedo leer... :p

      Besos!

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